domingo, 16 de noviembre de 2008

Máscaras

Mi cuerpo pesaba más que un bulto de piedras, ya no podía estar en pie, mis dedos se sentían tiesos y mis pestañas caían ante mis ojos provocándome un cansancio.
Ya no podía con nada, así que decidí irme a dormir, mientras iba por el pasillo rumbo a mi cuarto, me despojaba lentamente de mis máscaras, esas que me pongo para sobrevivir en este mundo superficial, la ropa de moda, los zapatos que todos usan y por último frente a mi espejo me despoje de la máscara más importante, de ese maquillaje que tapa mi rostro, mis poros y mis problemas.
Es como si el maquillaje me transformara a ser algo que no soy, pero que lo tengo que usar para demostrarle al mundo que puedo ser igual que ellos.
Mientras me desmaquillaba, rodó una lágrima negra por mi cara; el motivo no lo sé, más bien tengo miedo de buscar el por qué, tengo miedo de encontrar algo que me cause desagrado.
No pude controlarme y caí en llanto, mi ser interior quería escapar de las máscaras que lo oprimen, me fui a la ducha, el agua me hacia sentirme reconfortada, pero muy dentro de mi sabía que, el agua no iba a venir cambiar nada.
Tomé una toalla y comence a secarme, mi piel se sentía fresca pero ansiosa, pareciera que esperaba algo más, tomé el frasco de crema, metí mis dedos en él y agarre un poco de ella, lentamente fui poniéndola por todo mi cuerpo y tomé de nuevo ropa que cubriera mi verdad.
Ya lista para ir a dormir, me puse de nuevo frente a mi espejo, y me dí cuenta de que las máscaras que uso para salir a la vida se han apoderado de mí, no puedo evitar verme frente al espejo y no saber quién soy.

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