Colores desvaneciéndose sobre la pared,
Perturbadoras imágenes invaden mi mente,
Luces cegadoras nacen de las sombras,
Las Bebidas seducen a los cubos bailando tango,
Camino sobre los charcos de la desesperación,
Coros del pecado invaden mi cuerpo,
Las puertas del balcón se han abierto,
El viento canta melodías en mi cabello,
Siluetas danzan sobre mis hombros,
La luna presagia el desenlace con su sonrisa,
Galería de vidas moviendo sentimientos,
Miradas deambulan en la terraza,
Besos rasgados, se pierden con el rumor de la ciudad,
A media luz, abrazos que no quieren soltarse,
Las estrellas iluminan el camino,
La música sube la euforia,
El cielo se puede tocar,
La soledad trae la tentación como postre,
Subidos encima de las plantas,
Abrimos las alas, respiramos hondo,
Pupilas dilatadas, con la luna en ellas,
Nos lanzamos hacia ella,
Perdiéndonos en el aire,
Apostamos a la fantasía,
Morimos en el espejismo.
lunes, 10 de agosto de 2009
Locura de Cora zones
Amando tu mirada perdida,
Deseando mordisquear cada lunar que cubre tu espalda,
Riendo a carcajadas con tus locuras,
Queriendo saber todo y nada,
Teniendo mi emparedado de fresa mordido por ti,
Perdiendo el ayer, teniendo el hoy,
Dejando de usar zapatos, para sentir la verdad,
Buscando corazones entre nubes,
Creyendo en tu risa infantil,
Escuchando el arrullo de tus manos,
Abrazando tus gestos a mi corazón,
Pintando de colores el árbol del patio,
Adorando el cofre de los sueños,
Cantando nuestras iniciales,
Gritando mi desnudez con una mueca,
Revisando mis pisadas en la carretera de los corazones,
Creando un cielo en el techo enamorado,
Tatuando sueños en la luna de la esperanza,
Redactando la imaginación en un papel,
Dibujando caricias en el tocador,
Endulzando el té de las tertulias,
Mordisqueando las uñas del ayer,
Llamando a las luciérnagas para que nos guíen,
Viajando en la carretera de los reencuentros.
Olvidando lo conocido,
Deseando que el final no llegue.
Odiando las despedidas.
Deseando mordisquear cada lunar que cubre tu espalda,
Riendo a carcajadas con tus locuras,
Queriendo saber todo y nada,
Teniendo mi emparedado de fresa mordido por ti,
Perdiendo el ayer, teniendo el hoy,
Dejando de usar zapatos, para sentir la verdad,
Buscando corazones entre nubes,
Creyendo en tu risa infantil,
Escuchando el arrullo de tus manos,
Abrazando tus gestos a mi corazón,
Pintando de colores el árbol del patio,
Adorando el cofre de los sueños,
Cantando nuestras iniciales,
Gritando mi desnudez con una mueca,
Revisando mis pisadas en la carretera de los corazones,
Creando un cielo en el techo enamorado,
Tatuando sueños en la luna de la esperanza,
Redactando la imaginación en un papel,
Dibujando caricias en el tocador,
Endulzando el té de las tertulias,
Mordisqueando las uñas del ayer,
Llamando a las luciérnagas para que nos guíen,
Viajando en la carretera de los reencuentros.
Olvidando lo conocido,
Deseando que el final no llegue.
Odiando las despedidas.
Aromas...
Atrapados en las pestañas de su olvido,
Encerrados en el anochecer de su piel,
Seducidos por las sombras de los recuerdos,
Extasiados entre sueños y fantasías,
Cegados, olvidados y extrañando su fragancia,
Aquí estamos, vacíos sin su aroma,
Abandonados, las paredes como compañía,
Deseando los ayeres de su olor a canela,
Canela disuelta en otro té,
Canela endulzada por otras manos,
Canela relajante y adictiva.
Encerrados en el anochecer de su piel,
Seducidos por las sombras de los recuerdos,
Extasiados entre sueños y fantasías,
Cegados, olvidados y extrañando su fragancia,
Aquí estamos, vacíos sin su aroma,
Abandonados, las paredes como compañía,
Deseando los ayeres de su olor a canela,
Canela disuelta en otro té,
Canela endulzada por otras manos,
Canela relajante y adictiva.
Sin nombre 3
Plumas se disuelven cual viento entre sus rizos,
Las nubes sollozan de rabia al verle andar,
Los árboles se crecen para cubrirle de la lluvia,
Las estrellas le adornan con lunares,
Lunares que centellean al rozar su piel,
Las flores le perfuman su andar,
Vistiéndole de olores embriagantes,
Como embriagantes son sus ojos,
Ojos que saben a bien y hacen tanto mal,
Ojos de mar, que llevan al paraíso y condenan en el purgatorio,
Purgatorio que vivo al verle sin poder tenerle,
Viviendo un sueño con su desfile cada atardecer,
Deseando ser el viento, para acariciar su cabello dorado,
Mientras su flequillo fundiéndose con los rayos sol ya está,
Rezando que las nubes envíen lluvia, para opacarle su resplandor,
Pidiéndole a Zeus mande rayos para quebrar su camino y poder rescatarle,
Sintiéndome un mortal más, que desfallece viendo su andar,
El viento me castiga al poder tocarle,
Las estrellas me obligan a odiarlas, por ser tatuajes en sus hombros,
Robo cuanta flor encuentro a mi paso, impregnándome así de su olor,
Soy culpable de desearle a diario, de dibujarle, de soñarle,
Culpable de seguirle, extrañarle, robarle su luz,
Luz que me ilumina cada noche para despertar y buscarle.
Las nubes sollozan de rabia al verle andar,
Los árboles se crecen para cubrirle de la lluvia,
Las estrellas le adornan con lunares,
Lunares que centellean al rozar su piel,
Las flores le perfuman su andar,
Vistiéndole de olores embriagantes,
Como embriagantes son sus ojos,
Ojos que saben a bien y hacen tanto mal,
Ojos de mar, que llevan al paraíso y condenan en el purgatorio,
Purgatorio que vivo al verle sin poder tenerle,
Viviendo un sueño con su desfile cada atardecer,
Deseando ser el viento, para acariciar su cabello dorado,
Mientras su flequillo fundiéndose con los rayos sol ya está,
Rezando que las nubes envíen lluvia, para opacarle su resplandor,
Pidiéndole a Zeus mande rayos para quebrar su camino y poder rescatarle,
Sintiéndome un mortal más, que desfallece viendo su andar,
El viento me castiga al poder tocarle,
Las estrellas me obligan a odiarlas, por ser tatuajes en sus hombros,
Robo cuanta flor encuentro a mi paso, impregnándome así de su olor,
Soy culpable de desearle a diario, de dibujarle, de soñarle,
Culpable de seguirle, extrañarle, robarle su luz,
Luz que me ilumina cada noche para despertar y buscarle.
Sin nombre 2
Entre sabanas tibias,
Un cuerpo se desvanece, se pierde, confundiéndose entre las sombras,
En el telar de su abandono, con la ansiedad como destino,
Seduciendo a la conciencia, entre rituales de amor,
Esperando el resplandor,
Deseando el colorido encuentro,
Aliviando el dolor de su agonía entre sollozos,
Rasgando el telar del alma, como un cuchillo que rasga la piel de una verdura,
Olvidando su coraje por respirar,
Desvaneciéndose en la espera,
Entre sabanas tibias un cuerpo se grita, se irrumpe, se golpea, se agrede, buscando lo que jamás encontrará…
Un cuerpo se desvanece, se pierde, confundiéndose entre las sombras,
En el telar de su abandono, con la ansiedad como destino,
Seduciendo a la conciencia, entre rituales de amor,
Esperando el resplandor,
Deseando el colorido encuentro,
Aliviando el dolor de su agonía entre sollozos,
Rasgando el telar del alma, como un cuchillo que rasga la piel de una verdura,
Olvidando su coraje por respirar,
Desvaneciéndose en la espera,
Entre sabanas tibias un cuerpo se grita, se irrumpe, se golpea, se agrede, buscando lo que jamás encontrará…
Sin nombre
Cuando el azul nos cubre el rostro, el sol nos acaricia.
Provocadores cuerpos desafían la sensualidad del oleaje,
Hurtando su salazón, mezclándola con arrebato y delirio.
Sufriendo el placer que los lleva a lo irreconocible.
Desgarrando la mirada deseosa de la luna,
Padeciendo la vida y muerte en la proximidad de los cuerpos,
Maldiciendo su descontrol, condenándose con cada aliento que se roban,
Seduciendo las estrellas que resplandecen sobre su talle,
Sumergiéndose entre lo efímero y lo real,
Mordiendo la luna de su cuello,
Acariciando el perfil de sus latidos,
Perdiéndose en las melodías del mar con la arena,
Irrumpiendo con su placer el baile de las olas,
Expulsados a la arena ante los celos del mar,
Corrompidos por la seducción se alejan,
Llevándose la fragancia de la provocación.
Provocadores cuerpos desafían la sensualidad del oleaje,
Hurtando su salazón, mezclándola con arrebato y delirio.
Sufriendo el placer que los lleva a lo irreconocible.
Desgarrando la mirada deseosa de la luna,
Padeciendo la vida y muerte en la proximidad de los cuerpos,
Maldiciendo su descontrol, condenándose con cada aliento que se roban,
Seduciendo las estrellas que resplandecen sobre su talle,
Sumergiéndose entre lo efímero y lo real,
Mordiendo la luna de su cuello,
Acariciando el perfil de sus latidos,
Perdiéndose en las melodías del mar con la arena,
Irrumpiendo con su placer el baile de las olas,
Expulsados a la arena ante los celos del mar,
Corrompidos por la seducción se alejan,
Llevándose la fragancia de la provocación.
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